<body><script type="text/javascript"> function setAttributeOnload(object, attribute, val) { if(window.addEventListener) { window.addEventListener('load', function(){ object[attribute] = val; }, false); } else { window.attachEvent('onload', function(){ object[attribute] = val; }); } } </script> <div id="navbar-iframe-container"></div> <script type="text/javascript" src="https://apis.google.com/js/platform.js"></script> <script type="text/javascript"> gapi.load("gapi.iframes:gapi.iframes.style.bubble", function() { if (gapi.iframes && gapi.iframes.getContext) { gapi.iframes.getContext().openChild({ url: 'https://www.blogger.com/navbar/8637523?origin\x3dhttp://nivel426.blogspot.com', where: document.getElementById("navbar-iframe-container"), id: "navbar-iframe" }); } }); </script>

Este lugar es diferente, es especial. Los otros no quieren hablar de ello porque les asusta. Pero nosotros lo sabemos, lo sentimos.

domingo, 26 de agosto de 2007

Ovejas asesinas

PARTE 2 DE LA SESIÓN DOBLE DE CINE:

En una granja de Nueva Zelanda, un ambicioso granjero está haciendo experimentos con las ovejas para hacerlas más productivas. Cuando, a la vez que su hermano, con fobia a las ovejas, llega del extranjero, unos ecologistas ineptos sueltan un feto modificado genéticamente...

¿Con ese título qué queréis? No sé por dónde empezar, pero bueno, los efectos de maquillaje muy chulos (de WETA Ltd., los de "El Señor de los Anillos", por lo que más queráis, haced clic sobre la foto de arriba), y un tono así de cachondeo porque, cómo cojones vas a ser serio con una peli de OVEJAS ASESINAS. Ah, y gore sí que hay. Os digo lo mismo que la otra: para verla como sesión doble y todo eso.

La sesión esta la pusieron ná más que en un par de cines (en toda la región), y cuando fui (con un par de buenos colegas, más frikis que el copón) estábamos nosotros 3, y una pareja que iría a meterse mano.

Beeeee...


Escuchando: undrop - train.mp3

 
Toda una generación trabajando en gasolineras, sirviendo mesas o siendo esclavos oficinistas. La publicidad nos hace desear coches y ropas. Tenemos empleos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos. Somos los hijos malditos de la historia, desarraigados y sin objetivos, no hemos sufrido una gran guerra ni una depresión. Nuestra guerra es la guerra espiritual, nuestra gran depresión es nuestra vida. Crecimos con la televisión que nos hizo creer que algún día seríamos millonarios, dioses del cine o estrellas del rock. Pero no lo seremos, y poco a poco lo entendemos, lo que hace que estemos muy cabreados.