<body><script type="text/javascript"> function setAttributeOnload(object, attribute, val) { if(window.addEventListener) { window.addEventListener('load', function(){ object[attribute] = val; }, false); } else { window.attachEvent('onload', function(){ object[attribute] = val; }); } } </script> <div id="navbar-iframe-container"></div> <script type="text/javascript" src="https://apis.google.com/js/platform.js"></script> <script type="text/javascript"> gapi.load("gapi.iframes:gapi.iframes.style.bubble", function() { if (gapi.iframes && gapi.iframes.getContext) { gapi.iframes.getContext().openChild({ url: 'https://www.blogger.com/navbar/8637523?origin\x3dhttp://nivel426.blogspot.com', where: document.getElementById("navbar-iframe-container"), id: "navbar-iframe" }); } }); </script>

Este lugar es diferente, es especial. Los otros no quieren hablar de ello porque les asusta. Pero nosotros lo sabemos, lo sentimos.

viernes, 10 de agosto de 2007

Ratatouille

El joven Linguini, el nuevo pinche del restaurante Gusteau, no sabe cocinar, pero gracias a una rata Remy, amante de la cocina, que le guía en todos sus pasos (literalmente), consigue recuperar la gloria perdida del restaurante.

Ains, es bonica. A ratos te emociona, la verdad. Hay muchas cosas, muchas, que te ríes. Pero la película parece que va por 2 sitios, risas con bicho incluido, y luego "la otra". No es que sea seria, pero la veo con elementos demasiado serios, momentos tristes, y se pasa un poco de metraje, la verdad.

Técnicamente, impecable, todo hay que decirlo. De modo que merece la pena ir a verla al cine. Entendedme bien, es una buena película, pero me ha dejado un pelín trastocado.

 
Toda una generación trabajando en gasolineras, sirviendo mesas o siendo esclavos oficinistas. La publicidad nos hace desear coches y ropas. Tenemos empleos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos. Somos los hijos malditos de la historia, desarraigados y sin objetivos, no hemos sufrido una gran guerra ni una depresión. Nuestra guerra es la guerra espiritual, nuestra gran depresión es nuestra vida. Crecimos con la televisión que nos hizo creer que algún día seríamos millonarios, dioses del cine o estrellas del rock. Pero no lo seremos, y poco a poco lo entendemos, lo que hace que estemos muy cabreados.