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Este lugar es diferente, es especial. Los otros no quieren hablar de ello porque les asusta. Pero nosotros lo sabemos, lo sentimos.

domingo, 14 de noviembre de 2004

Boda

Ayer boda familiar; en realidad la 1ª donde conozco de verdad a los novios. Y como toda boda que se precie, con todos los tópicos:

  • La novia, guapísima, como el 99% de las novias; ahí con su vestido blanco poniéndose la cola enmarranada perdida, que me pregunto yo ¿qué haré cuando me case (hipótesis)? ¿estar a 2 metros de mi mujer? Porque vamos, que le voy a pisar la cola pocas veces, como el traje no sea de 1 pieza, tardaré unos 23.2 minutos en dejarla sin cola (al menos a la iglesia la lleva el padrino, de modo que el cura todavía la verá con el traje completo).
  • La liturgia. Pues la Catedral, por mu grande que sea por fuera, luego para hacer la boda, tós acojonaos ahí en un hueco entre el retablo y el órgano, menos mal que éramos pocos. Al menos fue una ceremonia corta, unos 40 minutos. Tó muy bonico, que si los anillos, el "sí quiero" (no como el Príncipe y la Letizia, que fueron supersosos), y luego al pasarse las arras, la novia dijo "recibe estas arras como prenda de la bendición de Dios y signo de los biennes que vamos a compartir". ¡Ahá! ¡Ya sabemos qué día le toca al marido "eso": los viernes! A todo esto él nos confesó luego que no se enteró. Mejor. Ya te enterarás el viernes que viene, chaval.
  • Arroz. Por supuesto. 2 tías por ahí repartiendo bolsitas con arroz, con un puñaíco. Luego están los cabrones que pillan bolsas de kilo de arroz Embajador y ala, a tirarlo pero a mala hostia ¡joder, que es una fiesta no una lapidación! Luego como queda ¼ de kilo pues se acercan al novio y directamente la vacían la bolsa en la cabeza. Me imagino yo el arroz que tendrá que entrarle a la novia por el canalillo y al novio por el cogote: luego todo el día como si tuvieran cáncanos por dentro de la ropa. Fijo que en la noche de bodas el novio se quita el traje y descubre que tiene arroz hasta en los huevos. Por no hablar del pelo, señor, que los ves y parece que tengan un ataque de caspa king-size y luego ves a los invitados que se quitan arroz del pelo como si fueran monos despiojándose. Yo me acerco a darle el pés... la felicitación al novio y alguno todavía tirando arroz.
  • Luego, el interín, claro, boda a las 5 y cena a las 9: qué haces vestido de traje con chaleco (juro por Dios no ponérmelo más, me acordé de Scartlett O'Hara cuando se puso la faja, qué incómodo) por Murcia. Pues nada, hablas con los primos que hace tiempo que no ves y tó eso, mientras te mueres de hambre pensando en lo tarde que es la cena y en que has comido temprano para tener tiempo de arreglarte.
  • La cena. Si se hace fuera de Murcia ¿qué? ¿eh? Pues lo de siempre, en un sitio perdido de la mano de Dios, que tienes que descifrar su localización exacta a través de un plano impreso en una tarjeta de visita. La madre que los parió "ná, tú pillas la salida del Cabezo de Torres y tó p'alante". Y UNA MIERDA. Menos mal que yo que iba con el novio de mi prima nos paramos en un semáforo por ahí cerca del cruce del Raal y se me ocurrió mirar a mi izquierda. "Chacho, está AHÍ", claro había un cartel de por lo menos 10 centímetros de largo oculto en los arbustos. Hicimos una rula impresionante y nos pudimos meter (si nos pilla la Guardia Civil nos mete un puro mucho más gordo que los que reparten en la boda). Aparcacoches con gorra (con pinta de moros, lo juro, al menos no había que darles una moneda para que no te rayaran el coche) y un frío de 3 pares de cojones.
  • Claro, aquí el inciso: los vestidos. Las tías helás y quejándose de los tacones. SON GANAS DE SUFRIR, si sabéis que los hombres os pongáis como os pongáis tenemos pensamientos sexuales con vosotras, id cómodas por lo menos, joder. Nosotros abrigaditos (más o menos) con los trajes y con nuestros zapatitos. Y por Dios, pamelas, sólo la Anderson cuando era joven. Todas las demás, prohibidas. Vale que mi abuelo lleve sombrero para tapar su reluciente calva pero una mujer que se gasta 50€ en peinarse para qué se pone un sombrero con algo parecido a una ensalada de col encima...
  • Aperitivo. Tós arrejuntaos en el porche para darnos calor como las ovejas pillando cerveza, agua, sangría (bueno, o algo así, más bien parecía fanta de naranja con una proporción 1000:1 de vino o cava) y vino. Aparecían camareros con pinchos de tortilla de patatas, miniempanadillas, minisaladitos, minitartaletas y demás minicapulladas. Claro, los camareros llegan por UN LADO del porche, por lo que se ven sometidos al sistemático asalto de invitados hambrientos y cuando llegan al otro lado, les quedan 3 pinchos de tortilla si hay suerte. Ver señoritas encopetadas lanzarse como hienas sobre la comida es algo digno de ver.
  • El salón. Nos distribuimos en gigantescas mesas dignas de banquetes del medievo. Todos los primos juntos. Me toca mi hermana enfrente. Qué casualidad. 4 copas (agua, cava y 2 de vino), 3 tenedores, 3 cuchillos (normal, pala de pescado y carne). Qué bonito es el protocolo. Mariconadas. Vale, claro te sientas ante un plato y bueno, ese es tu plato y tus cubiertos. Pero ¿qué pasa con los panecillos? Que están JUSTO (con una desviación de ±0.14 milímetros) entre 2 comensales. Oigo la voz de Obi-Wan Kenobi diciéndome "el de la derecha, Luke". Le pregunto a mi hermana y a mi prima (ambas Diplomadas en Turismo, y por lo tanto, versadas en protocolo). "El de la derecha" dice mi hermana. "El de la izquierda" dice mi prima. La hemos jodido, además, da igual porque mi otra prima a mi izquierda ya ha cogido el pan de su izquierda. Yo por mis cojones pillo el de mi derecha y cuando mi otra prima de mi derecha dice que qué pan es el suyo le digo "el de tu derecha, y si no tienes, es tu hermana aquí que ha montado la de Dios". Claro, inevitable trasiego de platitos con los 2 panecillos (normal y 5 cereales). Señor SIEMPRE IGUAL. Luego ocurrió lo mismo con el sorbete de limón y cava (otra vez proporción 1000:1, granizado de limón, vamos) pero al menos como la gente vio raro tomarse un granizado sin ser verano y sin la pajita azul y roja, no se lo tomaban y había menos follón. De aperitivo pues ná, jamón y queso, una escalibada con anchoas y queso fresco (he visto perros destripados en la cuneta con mejor aspecto que eso) y un vinico rosado (que rascaba, se habrían pasado en el anticongelante al madurarlo). Primer plato un salmón con brandada de bacalao (muy bueno). Tó esto con platos de 1m² donde les ponían unas hojas de acelga y una rayas de caramelo o yo qué sé y 3 pasas y unos granos de arroz. Propongo que se pongan en el Museo Tate de Londres en lugar del meadero de Duchamp, pero lo que es comer, te quedas a 2 velas. Luego confit de pato con no sé qué, ¾ de lo mismo. Los críos tenían un plato con un cacho de tortilla de patatas, calamares rebozados, patatas fritas de bolsa y un papelito de estos que llevan las madalenas (muy fuerte) con unas aceitunas rellenas dentro. Sin tanta mariconada oye, y los calamares tenían buena pinta.
  • Es una boda, no una comunión, de modo que cada intervalo de tiempo de 16 minutos y 43 segundos, alguien con voz de tractorista o verdulero gritaba "VIVAN LOS NOVIOOOOOOOOOOOOOS" y claro, tú con la boca llena de brandada de bacalao, ahogándote, medio graznas "VIVAAAA". Bueno, es una pequeña molestia, pero para los novios es un porculo, tienen que parar de comer, saludar (que se jodan, sólo se casarán en teoría una vez ¿no?) Y luego lo que es ya lo peor: "QUE SE BEESEEEEN, QUE SE BEEESEEEEEN". Ala, con la boca llena de confit de pato el novio, y la novia con tol gusto de escalibada en los morros, a darse un beso, levantándose claro. Qué agobio ¿es que no habéis visto a nadie darse un beso, cojones? Lo típico, piquitos y tal, pero a la 4º, la novia le metió al novio un morreo de estos supercerdos que te ponen cardíaco y toda la gente silbando y algunos gritando "dejad algo pa' la noche". Claro, la verdad es que tener a la novia ahí, tan tannn guapa, y no poder pegarle un morreo y un sobo y quedarte a gusto, tiene que ser un poco torturante. Yo si no resisto, me la llevo al almacén y le hago un solar entre las cajas de cocacolas y los barriles de Cruzcampo. Y luego algo que yo no había visto nunca: las amigas de la novia gritando "la novia, la novia, la novia es cojonuda, como la novia, no hay ninguna" (ídem con el novio justo despues) y girando los pañuelos en el aire. El problema era que en ese momento los camareros traían el confit de pato y se veían que no podían meter los platos con tós los pañuelos girando en el aire con gran peligro de saltarles un ojo. Después de 5 minutos así pues ya la gente se va sentando que la comida se enfría y los novios tienen hambre.
  • De repente, música en los altavoces y me llegan 4 tías vestidas de bailarinas flamencas y se marcan ahí una actuación que me dio dolor en los tendones (1 min después llega el bailarín, con el pantalón supersubido, qué dolor en las pelotas, pobre hombre). A tó esto le pido a mi primo (el hermano de la novia) que me consiga el teléfono de la bailarina morena, que estaba suave. Mis primas se rulaban al oírme. Hubo otra actuación 45 minutos después, esta vez con castañuelas. Hago yo eso y la castañuela salta dentro de la jarra de cerveza de la mesa de al lado.
  • La tarta. Traen una tarta de 3 pisos cuadrados con los monigotes esos encima y les dan una espada como la del rey Arturo a los novios. Ponen música y entre los 2 parten las 3 tartas. Pillan la espada y se hacen una foto lamiéndola. Virgen del amor hermoso. Bueno, traen entonces cachos de tarta (de otra tarta) con forma de gota, un par de rayas de chocolate y una mancha de natillas (plato tamaño A3).
  • Los camareros van preguntando quién quiere café; y si alguien quiere un poleo, una tila, manzanilla o valeriana, pues también: se le trae una manzanilla. Punto. Si no te gusta, te jodes. Para terminar de amargar a los novios, claro, les toca pasarse por las mesas a saludar. Mi prima tó mona, con un ramito-alfiletero lleno de alfileres con una florecilla en la cabeza, repartiéndoselo a todas las solteras. Resulta que te lo pincha al lado de la teta, y si antes del fin de la noche se ha caído, te casas. Tiene huevos la cosa. Qué método científico. Pues nada, lo típico que te pregunta "¿estaba buena?", yo, pensando en la rubia del extremo de la mesa, que me llevaba loco toda la noche con sus oscuros ojos, su juvenil sonrisa, su sedoso pelo y sus tetas, dije "de puta madre prima". Y todos tan contentos.
  • Regalos. Discriminación. Me quejo. A las mujeres, pues bueno, el alfiler ese, una caja con 4 Marlboro (me sé yo de algunas que con eso no tienen ni para el café) y una agenda supermona de papel reciclado amarillo. ¿Y a los hombres? UN PURO. Si no fumas, para qué coño lo quieres; si te lo fumas, te has quedado sin recuerdo. Coño, un boli, un mechero, un llavero, algo. Yo lo tengo aquí, sellado, sin abrir. Irá al cajón de mi escritorio.
  • Música. Lo 1º, un vals para los novios. Je, ahí me río yo de mi (posible) futuro. Estoy dispuesto a partirme una pierna con tal de evitar el vergonzoso espectáculo de bailar un vals con mi esposa, que además va de largo. Bailan, y luego cuando va el padre de la novia a bailar con su hija, cortan la música. Cojo yo al de la música y le parto el CDJ en la cabeza, por imbécil. Todas mis primas intentando sacarme a bailar mientras les explico que los únicos hombres que saben bailar son John Travolta, Joaquín Cortés y Chayanne, que los demás no servimos, pero nada. Al final después de bailar salsa con una de ellas se convencieron de que efectivamente yo tenía razón.
  • Hombre, lo más importante en esta vida. Los amigos. Pillan al novio por banda y lo mantean. Dentro del salón. La cabeza del pobre pasaba a 2,874 centímetros de las placas de escayola del techo, y luego al último salto casi se da la hostia contra el suelo. Pandilla de cabrones, tener amigos para esto. Que además luego van quejándose de las arrobas que pesa el novio. Con la novia se reunieron las amigas y quisieron intentarlo, pero al final gracias a Dios, no hicieron nada, que me veía a mi prima en Urgencias con la cadera partida.

Bueno, todo muy bonico. Mi prima me dijo que no me quejara de cuántos invitados, que intentara hacer una lista, así, a bote pronto, de mis invitados a mi boda, que viera cuántos salían. A ver si la hago y la posteo por aquí. Bueno Ü, no te quejarás de que no escribo en el blog. Hasta más ver.

1 Comentarios:

Blogger Undress dijo...

Qué cojones son los cáncanos????
Bailaste dices para satisfacer la curiosidad de tus primas ...no?.........¿no decías esta noche que te dolía la rodilla??????

18/11/04, 1:42

 

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Toda una generación trabajando en gasolineras, sirviendo mesas o siendo esclavos oficinistas. La publicidad nos hace desear coches y ropas. Tenemos empleos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos. Somos los hijos malditos de la historia, desarraigados y sin objetivos, no hemos sufrido una gran guerra ni una depresión. Nuestra guerra es la guerra espiritual, nuestra gran depresión es nuestra vida. Crecimos con la televisión que nos hizo creer que algún día seríamos millonarios, dioses del cine o estrellas del rock. Pero no lo seremos, y poco a poco lo entendemos, lo que hace que estemos muy cabreados.