<body><script type="text/javascript"> function setAttributeOnload(object, attribute, val) { if(window.addEventListener) { window.addEventListener('load', function(){ object[attribute] = val; }, false); } else { window.attachEvent('onload', function(){ object[attribute] = val; }); } } </script> <div id="navbar-iframe-container"></div> <script type="text/javascript" src="https://apis.google.com/js/platform.js"></script> <script type="text/javascript"> gapi.load("gapi.iframes:gapi.iframes.style.bubble", function() { if (gapi.iframes && gapi.iframes.getContext) { gapi.iframes.getContext().openChild({ url: 'https://www.blogger.com/navbar/8637523?origin\x3dhttp://nivel426.blogspot.com', where: document.getElementById("navbar-iframe-container"), id: "navbar-iframe" }); } }); </script>

Este lugar es diferente, es especial. Los otros no quieren hablar de ello porque les asusta. Pero nosotros lo sabemos, lo sentimos.

domingo, 26 de abril de 2009

Diario de un hombre de acero (toledano): semana 1

Mi gozo en un pozo (aunque en realidad sea una arqueta). Y lo feliz que estoy yo programando un caudalímetro de ABB...


Y eso es la lámpara de la habitación donde duermo, que por casualidades de la vida, es la de la cría pequeña, así que, además de la lámpara psicotrópica, tengo un precioso edredón rosa y pegatinas de Blancanieves por todos lados (la semana que viene pondré foto de ello).


Escuchando: little richard - long tall sally.mp3

3 Comentarios:

Blogger Mutten dijo...

joder tu habitacion da miedo... en serio, te puede provocar una enfermedad mental como minimo...

3/5/09, 12:11

 
Blogger Patman dijo...

El inquilino anterior de esta habitación estrelló su furgoneta contra un poste de teléfonos y se rompió 3 costillas. Así que fíjate.

3/5/09, 12:41

 
Blogger Jota___ dijo...

oye! y pa cuánto vas a estar por ahí?
Avisa cuando vuelvas, y me cuentas in person q coño hace un huertano en toledo. Eso casi, casi es emigrar tiu. Jeje.

4/5/09, 11:24

 

Escribe un comentario

← Volver al blog

 
Toda una generación trabajando en gasolineras, sirviendo mesas o siendo esclavos oficinistas. La publicidad nos hace desear coches y ropas. Tenemos empleos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos. Somos los hijos malditos de la historia, desarraigados y sin objetivos, no hemos sufrido una gran guerra ni una depresión. Nuestra guerra es la guerra espiritual, nuestra gran depresión es nuestra vida. Crecimos con la televisión que nos hizo creer que algún día seríamos millonarios, dioses del cine o estrellas del rock. Pero no lo seremos, y poco a poco lo entendemos, lo que hace que estemos muy cabreados.