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Este lugar es diferente, es especial. Los otros no quieren hablar de ello porque les asusta. Pero nosotros lo sabemos, lo sentimos.

martes, 17 de marzo de 2009

El curioso caso de Benjamin Button

Nueva Orleans, final de la 1ª Guerra Mundial. Benjamin Button es abandonado por su padre en un portal. La chica que lo recoje y decide adoptarlo descubre algo sorprendente: a pesar de ser un recién nacido, parece un anciano, y cada día que pasa, rejuvenece.

A Fincher le das cualquier cosa y te hace una peli que lo flipas (cuando haga "Cita con Rama", lloraré). A partir de un relato cortito de L. Scott Fitzgerald, crea un peliculón de 3 horas (que pasan rápido), que es nada más y nada menos que un cuento. Impecablemente hecho todo, decorados, diseño, un buen reparto (desde aquí un saludo a Elias Koteas), y claro, Benjamin Button por cortesía de Digital Domain: el 95% del tiempo te crees que es de verdad. Demos 2-3 años y lo fliparemos con la tecnología.

Mu bonica, mu bonica.

 
Toda una generación trabajando en gasolineras, sirviendo mesas o siendo esclavos oficinistas. La publicidad nos hace desear coches y ropas. Tenemos empleos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos. Somos los hijos malditos de la historia, desarraigados y sin objetivos, no hemos sufrido una gran guerra ni una depresión. Nuestra guerra es la guerra espiritual, nuestra gran depresión es nuestra vida. Crecimos con la televisión que nos hizo creer que algún día seríamos millonarios, dioses del cine o estrellas del rock. Pero no lo seremos, y poco a poco lo entendemos, lo que hace que estemos muy cabreados.