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Este lugar es diferente, es especial. Los otros no quieren hablar de ello porque les asusta. Pero nosotros lo sabemos, lo sentimos.

martes, 26 de julio de 2005

C.S.I./M.I.

Pasemos a comparar estas 2 (en realidad 4) series, haciendo un desmenuce:

El listorro

Gil Grissom: este hombre lo sabe todo. Absolutamente todo. Da igual lo que le preguntes: para qué se usa el aceite mineral, dónde hay minas de diamantes en el estado de Nevada... Es más frío que el hielo aunque la madame de un burdel consiguió ponerlo cardíaco un par de capítulos. Le mola decir cualquier frase que acabe en "asesinato", como: "deja de ser un accidente para convertirse en asesinato", o "estamos ante un pequeño asesinato", o "si había alguien ya no es un suicidio, sino un asesinato".

Horatio Caine: este hombre de tez amarillenta y traje oscuro (salvo en esta foto) siempre dice su frase preferida en los capítulos: "eres el culpable y lo voy a demostrar", o, alternativamente cuando le dicen "no tienes pruebas", él responde "no, pero las encontraremos". Le pone su cuñada.

Detective Mac Taylor. Se las arregla para conectar la mitad de sus casos con el 11-S.

Dr. Stephen Connors. Aquí el rubiales con chupa de cuero también tiene frase preferida: "¡Puntos en común! ¡Necesito puntos en común!"



La persona de color (negro)

Warrick Brown: su apellido se debe obviamente al color de su piel.

Alexx Woods: esta mujer podría cortar chapas de acero con su dentadura.

Doctor Sheldon Hawkes. Qué gafas de pasta me lleva el cabrón...

Doctor Frank Powell. Este se dedica a discutir con el rubiales y a revolver en dormitorios de quinceañeras (y nunca encuentra nada ¿será que se despista al ver los tangas?)



El jovenzuelo

Greg Sanders: el chaval del espectrocromatógrafo que se muere por ser un CSI "de verdad" algún día y no para de darle la brasa a Grissom sobre ello. Vamos, la ilusión de recoger sangre y lefazos en la escena del crimen...

Ryan Wolfe: este chavalín licenciado en Química, creo, se pateó las calles de Miami patrullando (qué infeliz) hasta que le dieron la plaza de CSI. Da la impresión de que toooodo el mundo con el que habla le está haciendo un examen oral de conocimientos. Sobre todo la Calleigh, que no lo deja ni a sol ni a sombra (puede ser por un resquemor). Sustituye a Tim-no-me-afeito-Speedle, de baja por fallecimiento.

Danny Messer. Con chaqueta, pero sin corbata (arreglao pero informal), se esfuerza sin parar para que el jefe lo ascienda a CSI de grado 2 o algo así y para ello se come unos marrones del tamaño de un portaaviones.

Doctor Miles McCabe. Con esa pinta de pimpín recién salido del instituto ¿a dónde va? Seguro que fue pollo del año en las novatadas de Medicina.



La mujer de buen ver
(sé que me arrepentiré de esta sección)

Catherine Willows. Todos queremos que nuestra mujer a los 40 esté así (pero mejor que no haya sido bailarina de strip-tease). Más dura que las peladillas por dentro.

Calleigh Duquesne. ¿No para nunca de sonreír o qué? (bueno, sí, cuando apunta en la galería de tiro no sonríe). ¿Cuántos litros de acondicionador usará al día para su melena de Barbie?

Detective Yelina Salas. También conocida como la cuñada. Comprendo que a Horatio le joda que salga con otro (y si encima es de Asuntos Internos...)

Aiden Burn. Es imposible que esta mujer se pueda poner una mascarilla con esos morros que tiene. A pesar de ser más seria que un ajo, resulta que se conoce todos los garitos de mala muerte de Nueva York. Y digo yo, si se pasó sus años de universidad de juerga ¿cuándo dormía?

Eva Rossi. Qué bien que le quedan a esta mujer los trajes con los hombros al aire. Y por cierto, aprovecha su físico para poner malo a todo periodista que pilla. Eso sí, de relaciones públicas no hace ni en la mitad de los capítulos así que ¿para qué la contrataron?


Escuchando: rob d - chateau.mp3

2 Comentarios:

Anonymous Anónimo dijo...

Por supuesto que debes arrepentirte, sigues siendo el salido de siempre. Con lo divertidos y punzantes que son tus comentarios referidos a las personas que no te atraen sexualmente y lo babosas que te quedan las descripciones femeninas. Un poco de frialdad, que se note que eres de ciencias. Por cierto, tuve una profe en la facultad clavada a la detective-robot-ex-streaper, mi la mitad de guapa, pero igual de robótica y bien conservada. Lo que dices del coro de nenes doctores de CSI es brillante. No se puede tener esa pinta de presentador del club Megatrix y un contrato fijo en un laboratorio de alto nivel.

Javi

28/7/05, 14:42

 
Anonymous Anónimo dijo...

Mejoramos, príncipe, mejoramos. Interesante destacar la contradicción que tienen estas tías tan cañón entre su aspecto de fantasía erótica y su empleo, algo que por fuerza tiene que hacerlas así de bordes. La presencia de tantos secundarios guapos demuestra como hemos degenerado de una sociedad machista a una de cretinos. No creo que la Burn pueda irse a ninguno de esos garitos con el McBabe, seguro que le piden el DNI en la puerta, le salen dos gallos del nerviosismo y acaba en la calle.

Griesson for president.

Javi

5/10/05, 12:22

 

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Toda una generación trabajando en gasolineras, sirviendo mesas o siendo esclavos oficinistas. La publicidad nos hace desear coches y ropas. Tenemos empleos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos. Somos los hijos malditos de la historia, desarraigados y sin objetivos, no hemos sufrido una gran guerra ni una depresión. Nuestra guerra es la guerra espiritual, nuestra gran depresión es nuestra vida. Crecimos con la televisión que nos hizo creer que algún día seríamos millonarios, dioses del cine o estrellas del rock. Pero no lo seremos, y poco a poco lo entendemos, lo que hace que estemos muy cabreados.